
Después de poco más de un mes puedo respirar tranquila. Todo partió con el PAP que lo tenía atrasado como un año y medio. Me vino una corazonada de aquellas y pedí hora con otro doc porque el mío andaba de viaje. No podía esperar, tenía esa maldita idea de que algo andaba mal. A la semana después, cuando me llamó el doc para decirme que el PAP estaba alterado y que tenía que hacerme una biopsia, me recagué de susto. La posibilidad (remota, lo sé) del cáncer, una histerectomía a mis 31 años y sin hijos, me dejó muy angustiada. Y después, peor aún, la biopsia mostró que la cosa era peor que lo que parecía. Por lo que tenía que operarme para sacar la lesión y así curarme. Me encontré entonces, al otro lado del pandero, de paciente pasando la noche en la clínica, pero esta vez, no de turno. El procedimiento quirúrgico fue bastante sencillo, nada de dolor ni complicaciones, menos mal. Pero quedaba el resultado de la biopsia final, otra semana de espera. El jueves tuve el informe en mis manos. Se confirmó que la lesión no iba más allá y que con la cirugía salió todo. Es decir, estoy curada y mi útero quedará puesto en su lugar. Seguramente si hubiera dejado pasar más tiempo estaría contando otra historia. En todo caso, el susto, la angustia y la pena no se la doy a nadie. Mujeres, porfavor háganse su PAP, no se dejen estar. Y hombres que leen esto, comenten esto con sus señoras, pololas, hermanas, amigas y madres.